miércoles, 28 de mayo de 2025

Peces nativos para controlar mosquitos en ambientes urbanos

 

Utilizan peces nativos para controlar mosquitos en ambientes urbanos

Un equipo de investigación del INTA y el CONICET impulsa una estrategia innovadora para el control biológico de mosquitos a partir del uso de la chanchita (Australoheros facetus), un pez nativo de la Cuenca del Plata que consume grandes cantidades de larvas y pupas. 

Con resultados prometedores, esta alternativa busca reducir el uso de químicos y proteger los ecosistemas en zonas urbanas y periurbanas.

Con el objetivo de reducir la presencia de mosquitos y los riesgos asociados a enfermedades como dengueZika y chikungña, especialistas del INTA y del CONICET desarrollan una estrategia innovadora de control biológico basada en el uso de peces nativos. 

Entre ellos, se destaca la chanchita (Australoheros facetus), un pez omnívoro que habita lagunas, estanques y arroyos de aguas calmas.

“Un ejemplar adulto puede consumir más de 500 larvas de mosquito por día”, destacó Ariel Belavi, referente nacional en acuicultura del INTA. 

“La chanchita es resistente, fácil de reproducir, se adapta bien a distintos ambientes y actúa como un eficaz enemigo natural de los mosquitos en su fase acuática.”

La experiencia forma parte de una línea de trabajo que lleva adelante el INTA Ángel Gallardo, en Santa Fe, junto con investigadores del CONICET

El proyecto combina producción acuícola con manejo ambiental y salud pública, y busca ofrecer una alternativa de bajo impacto ambiental frente al uso de insecticidas químicos.

“Desde el INTA evaluamos distintos aspectos productivos de la especie: tasas de crecimiento, resistencia a condiciones adversas, reproducción en cautiverio y capacidad de consumo de larvas”, explicó Belavi. 

“Esto nos permitió escalar su cultivo y comenzar a distribuir ejemplares en cuerpos de agua urbanos”.

Durante 2024, se sembraron más de 3.500 chanchitas en 26 ambientes acuáticos de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. 

La iniciativa alcanzó barrios de la ciudad de Santa Fe, espacios públicos gestionados por el municipio y localidades como Marcos Juárez y Vila.

El especialista explicó que el pez actúa principalmente en reservorios, estanques y lagunas de poca profundidad, donde nada activamente en busca de alimento entre la vegetación. 

“Su dieta omnívora y su comportamiento activo lo convierten en un aliado estratégico para reducir las poblaciones de mosquitos, en especial de los géneros Aedes, Culex y Anopheles, todos ellos con potencial vector de enfermedades”, puntualizó.

“El interés que despertó esta iniciativa en municipios y comunas demuestra que hay una fuerte demanda de herramientas sustentables y basadas en ciencia pública”, sostuvo Belavi.

Esta línea de trabajo se suma a otras investigaciones del INTA en control biológico, entre ellas las que evalúan el uso de camarones de agua dulce como Macrobrachium borellieleli y Palaemon argentinus, también enemigos naturales de larvas y pupas.

INTA

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jueves, 1 de mayo de 2025

Antioxidantes a partir del descarte de la producción piscícola

  

Generan antioxidantes a partir del descarte de la producción piscícola

Un equipo de investigación del INTA estudia la generación de antioxidantes naturales a partir un subproducto de la industria piscícola. 

Esta innovación permite valorizar los descartes y generar ingredientes funcionales con potencial aplicación en alimentos, nutracéuticos y suplementos, en reemplazo de los antioxidantes sintéticos.

En la industria piscícola, solo el 40 % del pescado se destina al consumo humano, mientras que el 60 % restante —principalmente cabezas, piel, escamas y vísceras— se considera un subproducto de bajo valor. 

Sin embargo, estos residuos contienen proteínas de alto valor biológico que pueden transformarse en compuestos antioxidantes mediante procesos enzimáticos.

Fernanda Martínez, investigadora del Instituto de Tecnología de Alimentos del Centro de Investigaciones de Agroindustria del INTA Castelar, explicó: 

“Nuestro objetivo es obtener compuestos con capacidad antioxidante a partir de cabezas de tilapia azul (Oreochromis aureus) mediante la aplicación de un proceso simple como es la hidrólisis enzimática”. 

Y agregó: “Actualmente, estamos optimizando las condiciones del proceso para maximizar la capacidad antioxidante de los hidrolizados obtenidos”.

De acuerdo con la investigadora, los antioxidantes naturales tienen un gran potencial para la industria alimentaria, ya que permiten extender la vida útil de los productos sin recurrir a aditivos sintéticos, algunos de los cuales están prohibidos en diversos países debido a sus efectos en la salud. 

Además, estos compuestos pueden aplicarse en alimentos funcionales, suplementos nutricionales e incluso en alimentos balanceados para animales.

Los ejemplares de tilapia utilizados en la investigación fueron suministrados por el Centro de Acuicultura Ángel Gallardo del INTA, que trabaja en el desarrollo de sistemas de producción intensivos y acuapónicos. Ariel Belavi, coordinador del centro, destacó: 

“La tilapia es la segunda especie más cultivada del mundo, con una producción de 7,4 millones de toneladas anuales. 

Su versatilidad y valor nutricional la convierten en una especie clave para la investigación en agregado de valor y producción sostenible”.

Para concluir, Vanina Ambrosi, investigadora del ITA, quien trabaja junto con Martínez y Szerman, afirmó: 

“La valorización de los subproductos de la producción acuícola es un paso clave para el desarrollo de la actividad acuícola y pesquera de nuestro país”.

INTA

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