martes, 21 de abril de 2026

Siembra de pejerreyes Canteras abandonadas Estudian sus características para evaluar su posible aprovechamiento

 

 Las canteras tienen agua más quieta que una laguna, lo que implica menos disponibilidad de zooplancton. Foto: gentileza investigadores.

Canteras abandonadas Estudian sus características para evaluar su posible aprovechamiento para la siembra de pejerreyes

En el marco de este proyecto impulsado por científicos del CONICET, se analizarán en principio 20 cavas distribuidas por todo el territorio provincial. 

Además de utilizarse para la cría de peces, podrían ser revalorizadas en el marco de iniciativas sociales, educativas y de ecoturismo.

Un equipo de investigación del Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) avanza en el estudio de cavas o canteras abandonadas e inundadas ubicadas en el territorio bonaerense con la finalidad de evaluar la capacidad que tienen esos espacios de ser reutilizados en el marco de distintas estrategias como la cría de pejerrey o la puesta en marcha de iniciativas de socio-ecoturismo

El proyecto apunta al análisis de las características de las cavas, como su profundidad, la forma y relieve de su lecho, la calidad del agua y otros parámetros físicos y biológicos para determinar cuán viable es la puesta en marcha de las diversas alternativas de aprovechamiento previstas.

El proyecto une dos caminos: por un lado, la vasta trayectoria del ILPLA en iniciativas de acuicultura ecológica, un paradigma que apunta a optimizar la reproducción de peces de manera sustentable sin impactar negativamente en los ecosistemas acuáticos, en el marco del cual ya se han repoblado de pejerreyes numerosas lagunas de la cuenca del Salado; y, por otro, el interés del gobierno provincial y los municipios acerca del uso que las sociedades locales hacen de las canteras y los riesgos que eso trae asociados. 

“Son ambientes acuáticos artificiales que surgen a partir de la actividad humana, en particular de la minería. 

Cuando termina la explotación de las canteras, es decir la extracción de los materiales que albergan, quedan esas grandes aperturas en el terreno que, tanto por precipitaciones como por la acción del agua subterránea, se inundan. 

Se trata de espacios con los que las personas de las comunidades que los rodean comienzan a interactuar. 

La gente va a bañarse, a pescar, a observar aves. 

Se da un vínculo que, si no está regulado u organizado, puede ser peligroso, y de ahí la atención que se le presta desde la provincia para regular ese uso y evaluar alternativas posibles”, comenta Javier Garcia de Souza, investigador del CONICET en el ILPLA.

Darío Colautti, Javier Garcia de Souza y Ailén Solanas. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón.

Una de las posibilidades para el aprovechamiento de estas canteras es la siembra de pejerreyes. 

A fines de los años ’90, el ILPLA impulsó un novedoso método de cría de esa especie autóctona en lagunas pampeanas, que consiste en la colocación de jaulas flotantes provistas de una bolsa de red fina en la que se alojan miles de larvas. 

La red protege a los ejemplares de la agresión por parte de otros peces, pero permite el intercambio del agua y la entrada de zooplancton, su principal alimento. 

Al cabo de un proceso de alrededor de cuatro meses, se obtienen grandes cantidades de alevinos o juveniles que son liberados en el ambiente. 

Llevar adelante ese método en canteras implica un estudio pormenorizado acerca de las características de esos espacios acuáticos, no solo de su forma y estructura sino también de los microorganismos que los habitan, ya que pueden diferir ostensiblemente de las que presentan las lagunas. 

“En primer lugar, las dimensiones son muy distintas. 

La laguna de Chascomús, por ejemplo, ronda las 3 mil hectáreas de superficie, mientras que una de las cavas en las que estamos trabajando, ubicada en la localidad de Samborombón, tiene 7 hectáreas. 

Son escalas claramente distintas. 

También es muy diferente la actividad del agua. 

A diferencia de las lagunas, las canteras no tienen aportes tributarios, como puede ser el curso de un arroyo. 

Es agua más quieta. 

Además, al ser excavaciones profundas hechas por máquinas, presentan paredes que en general están orientadas a 90 grados, lo que les da más reparo, haciendo que no tenga tanta incidencia el viento. 

Las lagunas, en cambio, son ambientes abiertos y muy sujetos a las condiciones climáticas”, grafica Darío Colautti, investigador del CONICET y director del ILPLA.

En el marco del proyecto se estudiará la calidad del agua y otros parámetros físicos y biológicos. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón.

“Cada tipo de ambiente supone restricciones y posibilidades para realizar acuicultura”, destaca de Souza, y desarrolla: 

“Aparentemente, las cavas ofrecen buenas oportunidades para la cría de peces, justamente porque al ser espacios más chicos y estar menos expuestos a las inclemencias, se puede realizar el procedimiento de una manera más controlada. 

Que no tengan aportes tributarios significa que pueden tener agua de buena calidad, porque no arrastran contaminantes y se reduce la posibilidad de que haya especies que llegan a competir por el ambiente. 

En contrapartida, esa característica de tener agua más quieta, implica menos disponibilidad de zooplancton, porque es la actividad del viento la que mueve el agua y la hace circular. 

En las lagunas pampeanas, hay una mezcla permanente que hace que la producción primaria generalmente sea altísima”. 

En ese sentido, Colautti apunta que “el desafío es adaptar el método de tal forma que nos permita aprovechar las virtudes de las cavas sustituyendo las condiciones que son favorables en las lagunas pero que en estos ambientes no están presentes”.

En principio, el proyecto, que tiene como como punto de partida un acuerdo establecido con laSubsecretaría de Minería de la Provincia de Buenos Aires, apunta a analizar 20 de las cerca de 300 canteras cubiertas de agua que tiene la provincia de Buenos Aires que fueron previamente seleccionadas por Minería. 

“De las que ya estuvimos relevando, la mayoría se utilizó para la extracción de tosca y conchilla”, comenta Ailén Solanas, becaria del CONICET en el ILPLA y parte del equipo de trabajo. 

“Todavía no podemos decir que hay un patrón o una regla general para todas las canteras, ni por la zona en la que se ubican ni por el material que se extrajo de ellas. 

Las características son muy variables. 

Una vez que tengamos el análisis hecho podremos decir cuáles son aptas para la cría de peces y cuáles no. 

En las que no cumplan con las condiciones para ello, por ejemplo, por ser muy poco profundas, de todos modos, se pueden implementar actividades de socio-ecoturismo, ubicación de cartelería o senderos ambientales interpretativos. 

Es decir, intervenir sobre el ambiente de una manera más integral para generar nuevos atractivos para cada región”, apunta.

La red protege a los ejemplares de la agresión por parte de otros peces, pero permite el intercambio del agua y la entrada de zooplancton. Foto: gentileza investigadores.

En esta etapa del trabajo, el equipo se encuentra realizando diversas campañas de muestreo en canteras de Samborombón, Florencio Varela y el Gran La Plata, mayormente asociadas a la extracción de materiales para la construcción. 

Cada recorrida implica la toma de muestras de agua y de microorganismos que las habitan, además del análisis de la estructura y el relieve del fondo de las cavas. 

Para esta última tarea, el grupo utiliza ecosondas, instrumentos que emiten señales o pulsos acústicos que rebotan en el fondo y cuyo eco es captado por un receptor en la superficie. 

La interpretación de los datos que arroja ese procedimiento permite confeccionar una representación gráfica tridimensional de la topografía de esos ambientes.

Sobre la celebración del convenio, de Souza destaca que fue un hito clave, tanto por las posibilidades logísticas que permite, facilitando el acceso a las cavas para realizar las campañas de muestreo, como así también por el financiamiento que ofrece. 

“Gracias a este acuerdo vamos a poder conocer ambientes de los que hasta ahora no se tiene información precisa, vincularnos con municipios y otros actores de la sociedad, y, fundamentalmente, trabajar en articulación con expertos de otras disciplinas, a partir de este enfoque integral que nos propone Minería”, concluye.

El equipo utiliza ecosondas que arrojan datos que permiten confeccionar una representación gráfica tridimensional de la topografía de las canteras. Foto: gentileza investigadores.

La provincia de Buenos Aires cuenta con una importante actividad minera, concentrada fundamentalmente en los sistemas serranos de Tandilia y Ventania, donde se encuentran los principales yacimientos de piedra partida, caliza y dolomita; arcilla y arena, todos productos esenciales para la industria cerámica y la construcción, tanto a nivel particular como de grandes caminos y obras hidráulicas.

Es de destacar que la actividad minera en la provincia es no metalífera

La extracción de minerales metalíferos tiene un impacto mayor sobre el ambiente. 

Si bien estos minerales, como el oro o el cobre, están presentes en el subsuelo bonaerense, la legislación vigente impide su explotación comercial a gran escala.

Por Marcelo Gisande

CONICET

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lunes, 5 de enero de 2026

La boga una especie clave para el desarrollo acuícola nacional

  

La boga, una especie clave para el desarrollo acuícola nacional

Un equipo de investigación del INTA y del CONICET demostró la viabilidad del cultivo de boga en sistemas intensivos con recirculación. 

Se trata de una alternativa productiva de alto impacto económico que permite obtener carne de pescado nativo de calidad sin afectar las poblaciones naturales.

El desarrollo de la acuicultura en Santa Fe suma una nueva alternativa: la boga (Megaleporinus obtusidens). 

Se trata de una especie nativa de los ríos del Litoral argentino, con gran aceptación en el mercado y excelente calidad nutricional, que según ensayos del INTA, tiene altos rendimientos económicos y productivos, al tiempo que se adapta a sistemas intensivos con recirculación de agua (RAS).

Según explicó Ariel Belavi -referente de acuicultura del INTA-, “el cultivo de boga puede alcanzar rendimientos superiores a 90.000 kilos por hectárea”. 

Además, confirmó la adaptabilidad de la especie a sistemas intensivos con recirculación de agua (RAS), posicionándola como una alternativa productiva para la región de alto impacto.

En esta línea, Pablo Collins -investigador del CONICET- detalló que “el sistema de recirculación permite mantener condiciones óptimas de calidad de agua, aprovechar mejor los recursos, y reducir los impactos ambientales y costos. 

Los resultados demuestran que es posible producir pescado nativo de excelente calidad con tecnologías accesibles y sostenibles”.

El equipo técnico del INTA y CONICET evaluó la adaptación de la boga a condiciones de temperatura y calidad de agua controlada de cultivo en tanques circulares con sistema de recirculación. 

“Durante seis meses seguimos el crecimiento de ejemplares juveniles y medimos parámetros físicos, químicos y biológicos, comprobando una excelente respuesta de crecimiento a temperaturas bajas y crecimiento exponencial a temperaturas mayores a los 20°C”, detalló Belavi.

Los resultados mostraron una relación directa entre la temperatura y el aumento de talla y biomasa, alcanzando valores de hasta 31,8 centímetros y 568 gramos en la experiencia, con proyección a tamaño comercial (35–40 cm y 900–1000 g) en 10 a 12 meses de cultivo. 

De este modo, una unidad de producción de 50 M3 puede generar hasta 450 kilos de pescado por ciclo, con rendimientos extrapolables a 90 toneladas por hectárea al año.

“El sistema RAS utilizado en los ensayos permite mantener condiciones estables de agua, eliminar efluentes y garantizar un aprovechamiento sustentable, adaptándose tanto a pequeñas unidades familiares como a emprendimientos comerciales”, explicó Belavi.

Se trata de un sistema de cultivo que amplía la producción acuícola nacional, pudiendo implementarse en diversas regiones. 

Al aire libre en Corrientes, Misiones, Formosa, Santiago del Estero, norte de Santa Fe y este de Salta

Y bajo cubierta plástica sin calefacción en todo lugar donde la temperatura media del aire este por encima de los 9° en el mes de julio, como Norte de Buenos Aires, centro y sur de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, este de La Rioja y sureste de Catamarca.

La boga, una especie de oportunidades

Originario de las cuencas del Paraná y otros ríos sudamericanos, la boga es una especie muy valorada en el mercado por su carne suave, firme y de alto contenido proteico. 

Su alimentación omnívora, bajo requerimiento proteico y buena tolerancia térmica la convierten en una especie ideal para el cultivo en sistemas intensivos.

Así, el cultivo de boga combina identidad local, diversificación productiva, generación de empleo, sustentabilidad y rentabilidad: una ecuación clave que abre nuevas oportunidades para el crecimiento del sector acuícola nacional.

En la actualidad, la especie es obtenida principalmente por pesca extractiva, por lo que su cultivo representa una alternativa clave para reducir la presión sobre los ambientes naturales y asegurar una oferta estable para el consumo interno y la exportación.

INTA

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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Acuaponía en las cárceles El proyecto que combina producción con reinserción laboral

  

Acuaponía en las cárceles El proyecto que combina producción con reinserción laboral

En la Unidad Penitenciaria 17 de Candelaria —Misiones— se puso en marcha un módulo piloto de acuaponía, que combina la cría de peces y la producción hortícola. 

La iniciativa busca formar oficios, promover el autoabastecimiento y fortalecer procesos de inclusión en unidades penitenciarias. 

Es un proyecto interinstitucional impulsado por la Secretaría de Agricultura junto al Ente de Cooperación Penitenciaria y al INTA.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación trabaja en un proyecto piloto de acuaponía en la Unidad Penitenciaria 17 de Candelaria, Misiones, en el marco del convenio de colaboración que mantiene con el Ente de Cooperación Penitenciaria (ENCOPE), el Ministerio de Seguridad de la Nación y el INTA.

La propuesta, que cuenta con la participación de equipos técnicos del INTA, busca capacitar tanto al personal penitenciario como a internos que transitan procesos de reinserción social, a través de un modelo productivo que combina la cría de peces y el cultivo de hortalizas bajo un mismo sistema.

En una primera etapa, se instaló un módulo de acuaponía basado en la producción de tilapia, un pez de agua dulce que se adapta con facilidad a distintos microclimas y ofrece buenas condiciones de viabilidad para proyectos de economía circular. 

El esquema productivo aprovecha los desechos de los peces, que tras un proceso de filtrado se convierten en nutrientes para las plantas —como lechuga, tomate Cherry y rúcula— del sistema, generando un circuito cerrado que maximiza recursos y reduce residuos.

“El módulo acuapónico instalado en La Candelaria es compacto, de bajo mantenimiento y fácil manejo”, indicó Ariel Belavi —especialista en acuicultura del INTA—, y detalló: 

“En apenas un metro cuadrado de superficie y un metro cúbico de agua, se pueden producir hasta 25 kilos de peces y 40 kilos de hortalizas al año. 

No requieren control de malezas, ni riego diario y funciona con materiales reciclados, lo que los hace accesibles y sustentables”.

Este sistema une dos tecnologías intensivas: la acuicultura de recirculación (RAS, por sus siglas en inglés) y la hidroponía. 

En el RAS, los peces se crían en alta densidad dentro de un circuito cerrado de agua que pasa por un biofiltro, donde habitan bacterias nitrificantes. 

Estas bacterias —Nitrosomonas y Nitrobacter— transforman el amonio (tóxico para los peces) en nitratos, una forma de nitrógeno que no solo es inocua para ellos, sino que además sirve de nutriente para las plantas.

Asimismo, Belavi subrayó que, en el marco del trabajo con el sistema penitenciario, esta tecnología ofrece múltiples beneficios. 

“Permite la autoproducción de alimentos frescos y proteínas para abastecer los comedores internos. 

Y, además, brinda capacitación y formación laboral a las personas privadas de la libertad, quienes aprenden a construir, mantener y replicar los módulos acuapónicos”, detalló.

Por su parte, Eduardo Terrado, director de Producción Porcina de la Secretaría de Agricultura, señaló que la iniciativa se inscribe dentro de las múltiples actividades formativas que se desarrollan en las granjas de unidades penitenciarias federales, con el objetivo de fortalecer oficios que contribuyan al autoabastecimiento de la población de las unidades penitenciarias a la vez que se transfieren conocimientos a los internos, otorgándoles una herramienta más en su camino a la reinserción social.

En este sentido, Terrado puntualizó que la articulación entre organismos nacionales promueve la innovación productiva, la capacitación técnica, herramientas de trabajo y autoabastecimiento mediante sistemas productivos circulares.

El plan contempla replicar la experiencia en otras granjas del programa ENCOPE, incorporando la acuaponía como un nuevo eje productivo dentro del esquema ya vigente, con potencial para abastecer parte de la demanda alimentaria de las propias instituciones.

INTA.

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viernes, 29 de agosto de 2025

1° cultivo de mejillones a escala industrial Especialistas del CONICET analizan el canal Beagle

 

Primera producción mitícola a escala industrial del país, en el canal Beagle. Foto: gentileza Mónica Torres (CADIC, CONICET).

Especialistas del CONICET analizan el canal Beagle para el primer cultivo de mejillones a escala industrial

Los investigadores llevan adelante un servicio de prospección en el ambiente marino cercano a Puerto Almanza en Tierra del Fuego.

Un equipo de especialistas que se desempeña en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) de la ciudad de Ushuaia, liderado por la científica del Consejo Irene Schloss, experta en oceanografía biológica, estudia las condiciones ambientales donde se produce el cultivo natural de mejillones y otras zonas de potencial desarrollo de esta incipiente industria. 

La especie cultivada es autóctona del canal Beagle y ofrece un gran potencial en la producción acuícola para la región.

La iniciativa se desarrolla en el marco de un Servicio Tecnológico de Alto Nivel (STAN) solicitado por la empresa Newsan Food, que desde hace quince años se dedica a la producción pesquera en la provincia de Tierra del Fuego y en los últimos cinco años comenzó con la industria acuícola orientada al abastecimiento del mercado interno en un proyecto de desarrollo sustentable.

“Los mejillones son organismos marinos sensibles que requieren condiciones ambientales óptimas para crecer y prosperar. 

Por lo tanto, comprender y evaluar el entorno en el que se planea realizar su cultivo es fundamental para el éxito a largo plazo de la actividad productiva”, señala Schloss. 

Sistema de bateas, boyas y longlines (cuerdas), característicos en la mitilicultura. Foto: gentileza Mónica Torres (CADIC, CONICET).

El estudio se realiza a través de la medición y análisis de variables ambientales y biológicas clave, como la temperatura del agua, salinidad, concentración de oxígeno, de amonio, de clorofila y presencia y caracterización del fitoplancton, que constituye el alimento de los mejillones, con énfasis en la presencia de especies productoras de toxinas (marea roja) para determinar condiciones que puedan ser favorables para el cultivo de estos organismos.

Al respecto, Schloss considera que “estudiar el ambiente marino del canal Beagle es importante por muchas razones, pero además es bueno ver que esos estudios puedan tener un impacto real en las actividades productivas de la región más austral del continente”. 

La bióloga destaca las capacidades técnicas y científicas para generar información útil tanto para el sector público como para las empresas: 

“Cuando se trabaja en conjunto, todos ganamos, se toman mejores decisiones y la ciencia vuelve a la sociedad de manera concreta”, señala.

Becarias integrantes del equipo que realiza el estudio en cercanías de Almanza, colectan las muestras de agua del canal Beagle para su posterior análisis en laboratorio. Foto: gentileza Mónica Torres (CADIC, CONICET).

Como plataforma de navegación se utiliza el Buque de Investigación Científica (BIC) Shenu, una de las embarcaciones que integra la flota del CONICET que, con una periodicidad mensual, releva el hábitat marino en cinco estaciones costeras en un sector del canal Beagle comprendido entre Puerto Almanza hasta el este de la isla Gable, frente a la localidad de Puerto Williams (Chile). 

El proyecto está diseñado en un plazo total de doce campañas, que culminarán en el mes de octubre.

El Shenu está provisto de todo el instrumental que se requiere técnicamente: un instrumento de registro multiparamétrico, preprogramable y autónomo (CTD, sensor PAR, sensor de clorofila) e infraestructura para el almacenamiento de las diferentes muestras de agua tomadas con botellas Niskin entre los 5 y 8 metros de profundidad. 

Una parte de las muestras son fijadas (preprocesadas) en la propia embarcación, y luego todas son analizadas mediante diferentes procesos en los laboratorios de CADIC.

Por su parte, Fabio Delamata, gerente de Newsan Food, destaca que “el objetivo de la empresa es realizar un estudio del ambiente marino para consolidar la creación de un polo de desarrollo acuícola, con base sostenible, cuidado del medio ambiente y proyección industrial. 

Trabajar junto al CONICET es ir acompañando trabajo con datos e información, para así llegar a un resultado sólido, certero y a largo plazo”.

Las muestras de agua se toman con botellas Niskin que la capturan a profundidades programables. Foto: gentileza Mónica Torres (CADIC, CONICET).

Los resultados proyectan oportunidades económicas para la comunidad local mediante la generación de empleo, fortaleciendo la conciencia ambiental, como una alternativa para la diversificación de la matriz productiva y promoviendo la sostenibilidad del desarrollo mitícola en Almanza.

Por Facundo Sota – Comunicación CADIC

CONICET

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miércoles, 28 de mayo de 2025

Peces nativos para controlar mosquitos en ambientes urbanos

 

Utilizan peces nativos para controlar mosquitos en ambientes urbanos

Un equipo de investigación del INTA y el CONICET impulsa una estrategia innovadora para el control biológico de mosquitos a partir del uso de la chanchita (Australoheros facetus), un pez nativo de la Cuenca del Plata que consume grandes cantidades de larvas y pupas. 

Con resultados prometedores, esta alternativa busca reducir el uso de químicos y proteger los ecosistemas en zonas urbanas y periurbanas.

Con el objetivo de reducir la presencia de mosquitos y los riesgos asociados a enfermedades como dengueZika y chikungña, especialistas del INTA y del CONICET desarrollan una estrategia innovadora de control biológico basada en el uso de peces nativos. 

Entre ellos, se destaca la chanchita (Australoheros facetus), un pez omnívoro que habita lagunas, estanques y arroyos de aguas calmas.

“Un ejemplar adulto puede consumir más de 500 larvas de mosquito por día”, destacó Ariel Belavi, referente nacional en acuicultura del INTA. 

“La chanchita es resistente, fácil de reproducir, se adapta bien a distintos ambientes y actúa como un eficaz enemigo natural de los mosquitos en su fase acuática.”

La experiencia forma parte de una línea de trabajo que lleva adelante el INTA Ángel Gallardo, en Santa Fe, junto con investigadores del CONICET

El proyecto combina producción acuícola con manejo ambiental y salud pública, y busca ofrecer una alternativa de bajo impacto ambiental frente al uso de insecticidas químicos.

“Desde el INTA evaluamos distintos aspectos productivos de la especie: tasas de crecimiento, resistencia a condiciones adversas, reproducción en cautiverio y capacidad de consumo de larvas”, explicó Belavi. 

“Esto nos permitió escalar su cultivo y comenzar a distribuir ejemplares en cuerpos de agua urbanos”.

Durante 2024, se sembraron más de 3.500 chanchitas en 26 ambientes acuáticos de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. 

La iniciativa alcanzó barrios de la ciudad de Santa Fe, espacios públicos gestionados por el municipio y localidades como Marcos Juárez y Vila.

El especialista explicó que el pez actúa principalmente en reservorios, estanques y lagunas de poca profundidad, donde nada activamente en busca de alimento entre la vegetación. 

“Su dieta omnívora y su comportamiento activo lo convierten en un aliado estratégico para reducir las poblaciones de mosquitos, en especial de los géneros Aedes, Culex y Anopheles, todos ellos con potencial vector de enfermedades”, puntualizó.

“El interés que despertó esta iniciativa en municipios y comunas demuestra que hay una fuerte demanda de herramientas sustentables y basadas en ciencia pública”, sostuvo Belavi.

Esta línea de trabajo se suma a otras investigaciones del INTA en control biológico, entre ellas las que evalúan el uso de camarones de agua dulce como Macrobrachium borellieleli y Palaemon argentinus, también enemigos naturales de larvas y pupas.

INTA

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jueves, 1 de mayo de 2025

Antioxidantes a partir del descarte de la producción piscícola

  

Generan antioxidantes a partir del descarte de la producción piscícola

Un equipo de investigación del INTA estudia la generación de antioxidantes naturales a partir un subproducto de la industria piscícola. 

Esta innovación permite valorizar los descartes y generar ingredientes funcionales con potencial aplicación en alimentos, nutracéuticos y suplementos, en reemplazo de los antioxidantes sintéticos.

En la industria piscícola, solo el 40 % del pescado se destina al consumo humano, mientras que el 60 % restante —principalmente cabezas, piel, escamas y vísceras— se considera un subproducto de bajo valor. 

Sin embargo, estos residuos contienen proteínas de alto valor biológico que pueden transformarse en compuestos antioxidantes mediante procesos enzimáticos.

Fernanda Martínez, investigadora del Instituto de Tecnología de Alimentos del Centro de Investigaciones de Agroindustria del INTA Castelar, explicó: 

“Nuestro objetivo es obtener compuestos con capacidad antioxidante a partir de cabezas de tilapia azul (Oreochromis aureus) mediante la aplicación de un proceso simple como es la hidrólisis enzimática”. 

Y agregó: “Actualmente, estamos optimizando las condiciones del proceso para maximizar la capacidad antioxidante de los hidrolizados obtenidos”.

De acuerdo con la investigadora, los antioxidantes naturales tienen un gran potencial para la industria alimentaria, ya que permiten extender la vida útil de los productos sin recurrir a aditivos sintéticos, algunos de los cuales están prohibidos en diversos países debido a sus efectos en la salud. 

Además, estos compuestos pueden aplicarse en alimentos funcionales, suplementos nutricionales e incluso en alimentos balanceados para animales.

Los ejemplares de tilapia utilizados en la investigación fueron suministrados por el Centro de Acuicultura Ángel Gallardo del INTA, que trabaja en el desarrollo de sistemas de producción intensivos y acuapónicos. Ariel Belavi, coordinador del centro, destacó: 

“La tilapia es la segunda especie más cultivada del mundo, con una producción de 7,4 millones de toneladas anuales. 

Su versatilidad y valor nutricional la convierten en una especie clave para la investigación en agregado de valor y producción sostenible”.

Para concluir, Vanina Ambrosi, investigadora del ITA, quien trabaja junto con Martínez y Szerman, afirmó: 

“La valorización de los subproductos de la producción acuícola es un paso clave para el desarrollo de la actividad acuícola y pesquera de nuestro país”.

INTA

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viernes, 6 de diciembre de 2024

Acuaponía Sistema combinado para integrar la producción de peces y vegetales

  

Sistema combinado de acuaponía para integrar la producción de peces y vegetales

Un equipo del INTA Valle Inferior -Río Negro- trabaja con un módulo de acuaponía combinado que integra la producción de peces (carpa común) y vegetales (variedad de ajo Morado INTA), con el objetivo de brindar una alternativa de producción adaptable a diferentes ambientes.

La acuaponía es una alternativa de economía circular que atiende demandas tanto de zonas urbanas como rurales. 

La actividad integra la producción de peces y vegetales. 

Actualmente, la mayoría de las experiencias se realizan con cultivos de verduras de hoja y tilapia. 

Un equipo del INTA Valle Inferior —Río Negro— comenzó a trabajar con un módulo de acuaponía para dar una alternativa de producción adaptable a los ambientes de esta región.

En este caso, la experiencia se desarrolló en un sistema combinado dentro de un invernadero de vidrio que se encuentra en la Estación Experimental Valle Inferior del Río Negro, para lo que se utilizaron la variedad de ajo (Allium sativum) Morado INTA y 19 ejemplares  de peces de carpa común (Cyprinus carpio). 

De esta especie invasora se capturaron ejemplares de diferentes tallas en el río Negro.

Aldo Alarcón —técnico del INTA Valle Inferior— explicó que de esta manera, “se ofrece la posibilidad de incorporar una nueva hortaliza a este sistema, y agregó que “teniendo en cuenta la zona donde se desarrolle la actividad podrá utilizarse como base del sistema la carpa, si es en la zona de los valles del Río Negro, o truchas si los sistemas se instalan en el interior de la provincia de Río Negro, aprovechando así un recurso exótico presente en el lugar”.

Los resultados obtenidos fueron favorables. 

El ajo representa una alternativa de cultivo muy interesante, tanto por el valor unitario de las “cabezas” como por su conservación, ya que brinda la posibilidad de una comercialización pausada o fraccionada, sin la necesidad de vender de manera urgente lo cosechado como suele suceder con otras hortalizas como lechugas o tomates. 

A través de la utilización de la variedad Morado INTA, se demostró que el cultivo de ajo puede ser considerado una alternativa en estos sistemas, no solo por complementar la oferta de hortalizas en la alimentación familiar, sino también por tratarse de un producto con excelentes condiciones comerciales, básicamente buena conservación y generalmente buen precio unitario de cabezas.

“Con esta especie hortícola, nueva en el sistema acuapónico, como el ajo, se pudo observar un pleno crecimiento y desarrollo de las plantas, llegando a cumplir todo su ciclo de cultivo. 

Los resultados de la cosecha de los bulbos alientan a seguir trabajando con la misma para ser incluida entre las especies factibles de realizar en sistemas simples de acuaponía”, destacó Alarcón.

Asimismo, “la utilización de la especie carpa común como soporte nutricional del cultivo, significó un acierto, y acompañó todas las etapas del crecimiento de las plantas, tanto por la simplicidad y seguridad en la recría, como así también por la facilidad y costo del alimento, incluyendo la posibilidad del consumo de carne de pescado”, agregó el técnico.

Aprovechamiento y valorización de la carne de carpa común

La carpa común es un pez de agua dulce con una extraordinaria capacidad de adaptación a las diferentes condiciones del ambiente acuático y tiene presencia en todos los espejos de agua dulce (ríos, lagunas, canales, etc.). 

Esta condición de especie invasora ha hecho que se la considere una verdadera amenaza para los ecosistemas naturales de las especies autóctonas como el pejerrey del río Negro.

Silvana Guerrero —técnica de INTA Valle Inferior— señaló que “debido a su proliferación y hábitos de alimentación, irrumpió en los ambientes acuáticos produciendo disturbios en el sustrato vegetal del fondo poco profundo, que sirve de alimento, refugio y sostén de las ovas de otras especies autóctonas. 

Esta situación puede ser mirada negativamente o puede tener otra mirada: la de considerarlas como un recurso más y comenzar a delinear su aprovechamiento”.

En este sentido, se observa que la utilidad de la carpa común en sistemas de acuaponía puede ser no solamente como suministradores de nutrientes para las plantas del sistema, sino también como un recurso alimenticio, favoreciendo el consumo de carne de pescado.

“Con el objetivo de demostrar el aprovechamiento de la carpa común, como fuente de proteínas y complemento en la alimentación humana y desmitificando su mala reputación social y potenciando las cualidades de su carne, es que se decide comenzar a visualizar su aprovechamiento en la confección de diferentes preparaciones culinarias”, aclaró Guerrero.

En agosto de 2023 se realizó la faena de carpas provenientes del módulo demostrativo que se encuentra instalado en la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior del INTA. 

En este contexto se determinó el rinde en sus diferentes componentes y la provisión de los ejemplares para la confección de distintas preparaciones.

Guerrero indicó: “Como conclusión podemos decir que, si bien la carpa común fue introducida en los diferentes espejos de agua dulce a lo largo y ancho del país, su presencia cobró una relevancia tan significativa en estos ambientes que difícilmente se consiga erradicarla. 

Pero podemos actuar al respecto comenzando a mirar la especie como un recurso aprovechable”.

Con la acuaponía se demostró que el uso de la carpa en estos sistemas puede significar una alternativa de aprovechamiento. 

Asimismo, con la utilización de estos peces se pueden confeccionar recetas muy apetecibles en base a la carne de carpa provenientes de sistemas productivos eficientes y saludables.

INTA

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